restaurante loxe mareiro

17 Ago O LOXE MAREIRO: un refugio marinero en la ría de Carril

En la ría de Carril, integrado en su espectacular paisaje marítimo, se encuentra el refugio del Grupo Abastos en su apuesta por la cocina de la tierra, el restaurante Loxe Mareiro.

 

 

Con el grato recuerdo de la visita en Madrid a Atlántico: casa de comidas, me pareció una gran idea conocer uno de los espacios de mayor prestigio de la nueva gastronomía gallega.

 

 

Frente a este local, se avistan un entresijo de víveros donde se cultivan algunos de los mejores mariscos que te puedes llevar a la boca. El entorno es idílico y cada detalle está cuidado con mucho cariño para potenciarlo.

 

 

La carta del restaurante Loxe Mareiro invita a conocer el producto de las Rías Baixas de la mano de una cocina técnica y minimalista. Manda la materia prima y así te lo hacen ver desde el momento en que lees la carta.

 

 

Para empezar, unos berberechos de la ría, plato que nunca me ha vuelto loco y que me sorprendió muy gratamente con un sabor realzado, no el habitual de la cocción y el limón.

 

 

Apenas se había terminado el último berberecho, hacía su puesta en escena el salpicón de bogavante, un plato grandioso  en boca finalizado con una salsa de huevo muy suave para aderezarlo.

 

 

El último entrante era una ensalada de tomate y xarda (caballa), en la que el pescado azul tapaba el potente sabor del tomate, una pena porque cada día cuesta más encontrarlos de tanta calidad.

 

 

Y así, llegaba el momento de los platos principales. En esta ocasión, carne y pescado para conocer en profundidad el buen hacer en el restaurante Loxe Mareiro.

 

 

Por un lado, una merluza en tempura con salsa de pimiento verde que han denominado “Fish and Fish” y que resultó ser un auténtico éxito.

 

 

Al otro extremo de la mesa un lomo de ternera vieja que no cumplía las altas expectactivas, habida cuenta de lo maravillosa que es la carne de vacuno en Galicia. Una buena carne pero no excelente. Un pequeño traspiés en una de mis mayores debilidades.

 

 

Para contrarrestar este golpe, el postre tendría que complacer a la parroquía y lo consiguió de manera unánime. Un requesón con helado de frambuesa, gotas de café y arena de chocolate para engatusar a cualquier goloso que se precie.

 

Hasta aquí llegaba esta visita a este restaurante Loxe Mareiro, un espacio de belleza interior y exterior (sus vistas cortan la respiración) con un gran servicio y una cocina de alto nivel.

Bon Appétit!

 

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