Restaurante La Paloma Madrid

10 Oct La Paloma

Con un cuarto de siglo a sus espaldas, el restaurante ‘La Paloma es historia viva de la gastronomía madrileña y uno de los pocos reductos que no sólo aguantan el empuje de la cocina moderna sino que ofrecen una alternativa clásica a los amantes del buen comer. Una larga y exitosa carrera, llegando a ostentar una estrella Michelin, que se sustenta en la maestría de Segundo Alonso en los fogones, en el empleo de las mejores materias primas y en un exquisito servicio de mesa dentro de un ambiente acogedor.

 

 

Sólo hace falta poner un pie dentro para percibir la autenticidad de este restaurante enclavado en la cotizada y competitiva calle Jorge Juan, “milla de oro gastronómica” de Madrid. Una genuina identidad que aparece en detalles como el cuadro de Costa Vila que hay colgado, en el que está representado el propio salón del restaurante, y que ahora también decora la vajilla.

 

 

Pero lo más importante es que esta personalidad es tan sólo un valor añadido. El auténtico motor de este rincón para disfrutones es, como no podía ser de otra manera, su sobresaliente cocina de producto con platos con el foie caramelizado con higos o un huevo trufado con boletus edulis y chantarela cibarius.

 

 

Llama la atención la firmeza del menú de ‘La Paloma‘, excelso desde su arranque y sin un sólo tropiezo, ya sea con unas alcachofas salteadas con colas de gamba roja y vinagreta de albahaca o con el ravioli de carabineros.

 

 

O con un erizo de mar gratinado al cava con huevo de codorniz y la urta al horno sobre verduras confitadas con mantequilla de alcaparras. Dos ejemplos del magnífico desempeño en los fogones de este mítico local del barrio Salamanca.

 

 

La fama que precede al restaurante ‘La Paloma‘ es la de un templo de los platos de caza y, la verdad, es que es más que merecida y a un delicioso corzo a la royale con puré de calabaza y de castaña hay que añadirle una paloma torcaz en dos texturas con un risotto de setas ante la que te quedas sin palabras.

 

 

El punto y final lo dan postres tan clásicos como la tarta fina de hojaldre y manzana con helado de vainilla, un símbolo con todas las letras de este restaurante (por su sabor y su forma representando a una paloma), y una suave mousse de requesón con frutos rojos y helado de miel.

Bon Appétit!