Restaurante Habanera Madrid

28 Jul HABANERA: sabores cubanos al ritmo de la música

Ha sido una de las aperturas más esperadas de los últimos meses, logrando un impacto superior al de ‘Perrachica‘ (otro de los negocios del Grupo Larrumba), y, por ello, ‘Habanera‘ se encuentra en boca de toda la “beautiful people” de Madrid.

Con su estilo colonial, este local te transporta a la Cuba más hermosa y divertida de ‘La Bodeguita del Medio, el ambiente del malecón habanero y sus playas caribeñas.

 

 

Y si el sitio goza de una decoración cuidada y preciosista, su carta no se queda atrás, ofreciendo platos y cócteles de marcado carácter cubano y dejando patente una idea de sentido y coherencia.

No se trataba de “disfrazar” el local y de ofrecer mojitos, el propósito principal es trasladarte hasta el país que vio nacer a Bebo Valdés.

 

 

Habanera trae a Madrid un pedacito de la Cuba más sabrosona.

Y para darle más sentimiento, fue llegar el vino y empezar a tocar una banda en directo (trayendo a mi cabeza algunos de los imborrables recuerdos de aquel viaje que hice hace trece años a la isla).

 

 

Y ahora que ya os he puesto en escena, llega la hora de la verdad. El triunvirato de entrantes fue una buena carta de presentación y ninguno defraudó: la trufa siempre hace buenas migas con la tortilla y el toque de la patata en espuma es un acierto (ya dejé patente mi obsesión por este plato con este ranking de las mejores tortillas de Madrid). Los saquitos y la croqueta de ropa vieja son otros “must” si os dejáis caer por ‘Habanera‘.

 

 

Llegados a este punto, el grupo musical se arrancaba con la mítica ‘Yolanda’ de Pablo Milanés y la cocina del restaurante Habanera sufría su primer resbalón.

Los canelones no lograron convencerme por la fallida reducción del tinto. Una auténtica pena, les había echado el ojo desde un primer momento. Para compensar, los tacos estaban espectaculares, gracias al suave adobo de la carne y a la frescura que aportan el aguacate y el cilantro.

 

 

De postre, una tarta de galletas María con chocolate y lacasitos. Un colofón dulce que os recomiendo compartir entre varios (no os dejéis llevar por la gula, en serio), un pecado de proporciones desmesuradas no apto para corazones sensibles.

Una cosa tengo clara, volveré a comer o sino al menos a probar esa carta de cócteles que me dejó prendado (como ya me pasó con la coctelería de ‘Fismuler‘ o ‘Bacira‘), mientras tanto es el turno de que otros disfruten de ‘Habanera‘, un restaurante que te permite volar desde Madrid hasta el corazón del Caribe.

Bon appétit!

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