restaurante el monje salamanca

26 Oct EL MONJE: tradición y vanguardia en Salamanca

Por lo mucho que a mí me toca, quizás no soy la persona más indicada para ensalzar la belleza de mi Salamanca natal pero, como esta “joyita” es Ciudad Patrimonio de la Humanidad, no me voy a cortar y hoy os voy mostrar uno de sus rincones más históricos, lleno de encanto y tradición.

Quienes han visitado Salamanca conocen la Plaza Mayor, las Catedrales, el Palacio de Fonseca, la Casa de las Conchas o la plaza del Concilio de Trento…Pero muchos desconocen que justo después de esta última se encuentra un antiguo convento dominico de gran belleza en el que los turistas se pueden alojar, se trata del ‘Hotel Palacio de San Esteban‘. Otrora hogar de ilustres inquilinos como Francisco de Vitoria o Cristobal Colón.

 

 

Cierto es que lo que me llevó de nuevo a este singular edificio fue, cómo no, la gastronomía. Porque dentro del hotel se encuentra el restaurante ‘El Monje‘, del cual había recibido buenas recomendaciones y quería confirmarlas por mí mismo. Dicho y hecho. Unas croquetas de ragout ibérico y piñones, con una bechamel cremosa y un notable sabor, fueron el aperitivo perfecto para abrir boca.

 

 

Después decidimos compartir un socarrat de chanfaina con manitas de cordero crujientes, el plato favorito de los cuatro comensales y un claro exponente de la reformulación del recetario charro que se lleva a cabo en ‘El Monje‘. Y es que la chanfaina se encuentra completamente enraizada en el imaginario popular de la ciudad, siendo una de las grandes estrellas del folclore culinario charro y de la barra de sus bares cada domingo a la hora del aperitivo. Un arroz meloso elaborado con los menudillos del cordero, concretamente con callos, manitas y sangre, y que cuenta con el toque del laurel, pimentón picante, pimienta negra y comino como base.

 

 

La buena labor en los fogones quedó patente también en los platos principales: un jugoso cochinillo ahumado con salsa de higo y fritura de verduras baby o un tierno cordero lechal laqueado con miel de romero.

 

 

Y de delicada factura como el bacalao confitado con consomé de tomate y setas o las mollejas de lechal glaseadas sobre milhojas de patata asada.

 

 

Que no hubiera espacio para los postres no minimiza el resultado de la propuesta gastronómica que ofrece ‘El Monje‘, que, además, cuenta un servicio muy competente, un ambiente que rezuma historia dentro de su sala abovedada y una terraza de verano con unas espectaculares vistas a la Catedral, ideal para disfrutar de un digestivo tras una deliciosa velada.

Bon Appétit!

 

No Comments

Post A Comment