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20 Jul PICSA: pizzas argentinas para saciar tu gula

En la popular calle de Ponzano, muy cerquita de uno de esos santuarios del tortillismo que os aconsejaba la semana pasada, puedes encontrar una de las candidatas a mejor pizza de Madrid.

Para mí, que siempre he sido un radical de la masa fina ha sido todo un descubrimiento y ha hecho que me cuestione algunos de mis “dogmas de fe” gracias a unas bases ligeras y esponjosas en las que se apoyan unos ingredientes servidos con generosidad.

A favor de Picsa hay que decir que ya de entrada contaba con un importante sello de calidad, algunos de sus socios son las cabezas visibles de uno de los restaurantes más aclamados en el barrio, el desaparecido ‘Sudestada’.

Con este local de ambiente informal, sin posibilidad de reservar, han conseguido darle un poco de brillo al concepto de pizzería, que en la capital estaba ya un poco rancio por culpa de las grandes cadenas y los establecimientos 24 horas. Para ocasiones formales puedes ir a santuarios como ‘Don Giovanni‘ porque, por ejemplo, en ‘Numa Pompilio‘ no vas a encontrar una sola pizza (A modo de curiosidad, Paco Roncero ha llevado, con un resultado espectacular, este plato al menú de ‘La Terraza del Casino‘)

Aunque fuimos a lo que fuimos, en su carta cuenta con diversos entrantes tan apetecibles como ligeros, que van desde las ensaladas a los patés pasando por las verduras asadas.

Y como estamos en pleno verano y había que dejar sitio para el plato fuerte, me decanté por unos porotos (lo que aquí se conoce como alubia blanca) en vinagreta con cebolla, pimiento y zanahoria. Plato fresco, muy rico y fácil de digerir, la cosa prometía.

 

 

Tic tac, tic tac,…

Llegaba el momento decisivo, un abanico de posibilidades y dudas sobrevolaban en mi horizonte a la hora de elegir la pizza porque lo que estaba viendo en la carta era irrechazable.

Al final, media de chorizo criollo y grelos y la otra mitad de pato e higos. ¡Boom! Una auténtica locura, un canto al hedonismo y al disfrute más glotón, apto para todos los públicos y para cualquier paladar, desde el más refinado al más tosco.

 

 

 

Y como había disfrutado tanto y empezaba a estar convencido de que podía ser la mejor pizza de Madrid, decidí entregarme a la lujuría y probar la Calabresa y, para compensar un poco, darle un toque ligero con la opción para vegetarianos, la de brocoli .

En esta última se nota que en la cocina hay alguien que sabe lo que se hace, porque mezcla a la perfección el queso con el brocoli, que además tiene un puntito crujiente perfecto, dando un gran resultado. Y un aviso para los temerosos del picante, podéis comer tranquilamente la Calabresa porque es bastante suave.

 

 

 

El veredicto final estaba claro, el estilo argentino había conquistado mi estómago obligándome a abandonar mi militancia en la orden de las masas finas.

La mejor pizza de Madrid viste de albiceleste y luce el 10 a la espalda.

 

Bon appétit!

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