restaurante paulino de quevedo madrid

10 Jul PAULINO DE QUEVEDO: jornadas arroceras

Son muchos años como hogar del tapeo, en barra o en mesas altas, y del placer de sentarse en la mesa y degustar los mejores productos del mercado  con las recetas más tradicionales. Y es que el restaurante ‘Paulino de Quevedo’ lleva en pie de guerra desde 2004.

Aquí no hay trampa ni cartón, tan sólo amor por la cocina de toda la vida y un respeto profundo a la materia prima.

El servicio es impecable y el salón sorprende por sus techos altos y suelos rústicos.

restaurante paulino de quevedo madrid

En las últimas semanas ‘Paulino de Quevedo’ ha acogido unas jornadas arroceras en beneficio de los que amamos este plato en cualquiera de sus vertientes y que pude degustar en sus modalidades más clásicas. Aunque han colaborado otros chefs con arroces más internacionales y exóticos.

Lo bueno es que estas jornadas te permiten catar semejantes manjares en la barra (benditas tapas) pero yo no podía dejar pasar esta oportunidad. Probar el menú completo era imprescindible.

Para arrancar, una serie de aperitivos ligeros y de buen gusto en el paladar. Como el tomate asado a baja temperatura con sardina ahumada, la mojama con almendras y una tosta de bonito ahumado sobre pisto. Todo rico y todo sencillo (a veces tienes un buen producto y es mejor no “marearlo”).

restaurante paulino de quevedo madrid

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Luego una ensalada de huevas, tomate asado, aceitunas rellenas de vermú y bacalao ahumado para refrescarte antes de que llegaran esos deseados arroces.

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Sensacional el arroz bomba con gambones y fumet de gambas, notable el risotto de setas y bueno el arroz con riñones al jerez (aunque sin llegar a entusiasmarme)

restaurante paulino de quevedo madrid

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El menú incluye una selección de postres para golosos empedernidos. Primero el manjar blanco, una especie de natillas con arroz que se hacían antiguamente. En épocas en las que la salud dental era muy precaria y la gente perdía gran parte de la dentadura siendo joven, este postre era popular por ser blandito y fácil de “masticar”. Completando el plato, un helado de leche con almendras y un melocotón asado.

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En resumen, el restaurante ‘Paulino de Quevedo’ te gustará si buscas la sencillez en la cocina, un buen producto y ese ambiente familiar que tanto se ha perdido en la hostelería.

Bon Appétit!

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