el alquimista salamanca

02 Oct El Alquimista

Mi querida ciudad natal va encontrando poco a poco su hueco en el panorama gastronómico nacional y ya ofrece posibilidades muy interesantes y que aumentan el atractivo de la capital charra. Y uno de los mejores lugares para darse un homenaje en Salamanca es ‘El Alquimista‘.

 

 

En una calle limítrofe al núcleo más concurrido y turístico, se esconde un elegante y bonito local con una cocina de lo más apetecible que empezamos a descubrir con una sutil crema de remolacha, para seguir con un siempre efectivo foie (en este caso con sal, anchoas y aceite de trufa) y que rematamos con uno de los platos más top del día: la croqueta líquida de boletus. Un bocado espectacular, que juega con el “crunchy” de las migas y la textura elástica del tocino vegetal.

 

 

Fiel a la tradición charra de amor a la carne, en ‘El Alquimista’ saben muy bien lo que se hacen y ofrecen un buen producto que saben tratar de manera magnífica. Así, tanto la paletilla (lechazo asado a baja temperatura con su jugo) como el lomo de lechazo (asado con guiso de colmenillas) y la bola de cerdo ibérico (con cherrys, curry de hierbas y galleta de ajo y queso) fueron decisiones acertadas pero el momento cumbre llegaría con las manitas de cerdo, con una capa externa crujiente como contrapunto al mordisco suave y dúctil que te espera en su interior. Los langostinos no aportan gran cosa al plato, tampoco lo estropean, y la vinagreta de lentejas es fantástica para aligerar el bocado.

 

 

 

Como ya nos estábamos viniendo arriba, decidimos tirar la casa por la ventana y probar varios postres. Algunos menos afortunados, como El Drácula (fresas maceradas con helado de vainilla y reducción de cola), y otros más logrados, como el cremoso de queso de Hinojosa (de potente sabor) con miel y nueces y, sobre todo, las texturas de chocolate con aceite de oliva y sal que estaban de rechupete.

 

 

Bon Appétit!