Cañadio Madrid

04 Abr Cañadío

En ocasiones, la búsqueda por probar cosas nuevas y diferentes te lleva a dejar de lado esos sabores más tradicionales, esos que viven abrazados a tu memoria gustativa y resisten el paso del tiempo no ya con dignidad, sino con grandeza.

 

 

Y esto es lo que ha traído ‘Cañadío‘ a Madrid, platos en los que la creatividad va de la mano con la historia, con esos bocados que te trasladan en el tiempo y que siempre están vigentes.

 

 

Como canta la Habitación Roja, “los clásicos serán siempre modernos”.

 

 

Y eso pasa con las rabas, cuya fritura clavan con una precisión quirúrgica, o con la marmita de bonito, un plato de cuchara de los que te pide el cuerpo cuando los termómetros empiezan a caer.

 

 

Dejando aparte el espectáculo de las croquetas de chorizo, cuyo sabor y cremosidad te estallan en la boca, y sin olvidarme de los buñuelos de bacalao y el gazpacho de aceituna de manzanilla, que como aperitivo ya suponía un buen preludio.

 

 

El origen cantabro de Cañadio se nota en el extraordinario manejo de los pescados, y buena prueba de ello son las albóndigas de bonito y calamar. Pero el fino corte de la carne y el gusto del steak tartar deja patente que saben lo que se hacen y que manejan un producto de primera.

 

 

No es casualidad que Paco Quirós, propietario del restaurante, haya desembarcado en la capital con semejante éxito. Y es que su aventura en Madrid empezaba con ‘Cañadio‘ y ha seguido con ‘La Maruca‘, ‘La Bien Aparecida‘ y ‘La Primera‘. Cuatro locales que funcionan a las mil maravillas porque cuentan con una insuperable relación calidad-precio.

 

 

La guinda hay que ponerla con LA TARTA DE QUESO: deliciosa e inolvidable. Ya os aviso de que lo mejor es reservar una porción nada más sentarse a la mesa porque vuelan.

 

 

Bon Appétit!